La Candelaria es una fiesta que se celebra todos los dos de febrero para conmemorar la presentación de Jesús en el templo. Como todos los fastos, está asociada a diferentes costumbres gastronómicas: en muchos pueblos de Andalucia se encienden hogueras que se aprovechan para asar carne a la brasa, en México se comen tamales y en Francia, uno de los lugares donde más se celebra, es el día de hacer crêpes. Aunque hoy es una festividad catolíca, la celebración de la Candelaria tiene, como casi todas, orígenes paganos y estaba asociada a creencias campesinas. Se decía que si no se hacían crêpes el día de la Candelaria para usar el trigo sobrante antes de las nuevas cosechas este se pudriría. El secreto para unas tortitas de desayuno esponjosas y deliciosas, receta con vídeo incluido EN DIRECTO AL PALADAR El secreto para unas tortitas de desayuno esponjosas y deliciosas, receta con vídeo incluido Según nos explica Françoise Vielcazat, veterana profesora de francés afincada en España, la tradición manda dar la vuelta a la primera crêpe sujetando el mango de la sartén con una moneda de oro. Es por esta razón por la que muchas familias francesas guardan un Luis o Napoleón de oro que se pasa de generación en generación. Esta primera crêpe no se come, sino que se coloca encima de un armario –colocar o proyectar con la sartén, como hace Vielcazat– hasta el año que viene, pues da buena suerte. Crepes2 Masa básica de crêpes Costumbres esotéricas aparte, hoy es un buen día como cualquier otro para ponerse a hacer crêpes, una elaboración mucho más sencilla de lo que parece. Lo bonito de este plato tradicional francés, con sus variaciones en distintos países, es que parte de una receta muy básica pero tremendamente versátil. Podemos hacerlas al gusto, ajustando el tamaño, el grosor y jugando con ingredientes y aromas. Desayuno, comida, postre, merienda o cena, dulces o salados; las posibilidades son casi infinitas y el límite solo lo pone nuestra imaginación. Una vez se domina la masa básica ya no querrás dejar de hacerlas. Y, cómo verás, es muy sencilla. Ingredientes para 8 unidades: 2 huevos, 110 g de harina de repostería, 240 ml de leche, 15 ml de azúcar (si vamos a hacer crêpes dulces), 2 g de sal, ralladura de limón al gusto, esencia de vainilla al gusto, mantequilla o aceite de girasol. Elaboración: La masa de crêpes puede prepararse con batidora de varillas o en el vaso de una batidora de las que se emplean para batidos. Con unas varillas corrientes manuales también salen bien. Lo mejor preparar la masa en una jarra grande para poder verterla directamente después sobre la sartén; es mucho más práctico. Disponer los huevos en el recipiente que usemos y añadir la leche, la sal, el azúcar, la ralladura de limón o vainilla -si usamos- y batir bien. Añadir la harina tamizada y batir con energía hasta que no queden grumos. Tapar y dejar reposar como mínimo 30 minutos -mejor una hora-, en la nevera si hace calor o dejamos pasar más tiempo. Engrasar con aceite neutro o mantequilla derretida una buena sartén antiadherente o crepera. Un buen truco es usar para esto media patata, que usamos para ir engrasando la sarten sin pasarnos. Calentar hasta que coja buena temperatura. Echar una porción de masa en el centro (unos 60 ml), sujetando la sartén fuera del fuego con la otra mano, y girar rápidamente para extenderla por toda la superficie. Bajar un poco la temperatura y dejar cocinar uno o dos minutos, hasta que los bordes se doren y se despeguen. Dar la vuelta con una espátula fina, con cuidado de no romper la masa, y dorar medio minuto o un minuto más por el otro lado. Retirar a un plato y continuar con el resto de la masa hasta terminarla. Mantener tapados con un paño limpio o plástico film para que mantengan el calor y no se resequen. Si hemos encendido el horno ese día podemos aprovechar el calor residual para mantenerlos calientes a la hora de servir.

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